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jueves, 28 de enero de 2010

Presentando al detector molecular JD300

(Actualizado 5/feb/10)

Si es usted uno de los —36— sospechosos habituales, sin duda alguna estará familiarizado en los nombres de Quadro Tracker, de Quadro Corporation; Alpha 6, de Comstrac Ltd.; SniffexPlus y HEDD1, de Unival Group; DKL Lifeguard, de DKL International Inc.; H3 Tec, de H3 Tec LLC.; ADE651 de la recientemente galardonada compañìa ATSC Ltd., y el MOLE y GT200 de la también reconocida Global Technical Ltd.

Todas éstas son piezas de la más alta tecnología jamás concebida por el ser humano. Es cierto que comparten entre sí la apariencia externa y los movimientos, pero poco más pues la ciencia detrás de cada uno de estas maravillas tecnológicas es del todo distinta.

Esto se explica fácilmente. Pongamos un ejemplo que encontramos en la naturaleza: Un tiburón y un delfìn. El primero es un pez y para impulsarse en el agua utiliza sus aletas. Por su parte, el delfín, a pesar de ser un mamífero, también se impulsa en este elemento con unas aletas que ha desarrollado para tal fin a través de millones de años de evolución. Esto se conoce como evolución convergente. Del mismo modo, estos dispositivos aunque no comparten en lo absoluto los principios científicos que los hacen funcionar, comparten características externas y de movimiento semejantes. Como puede ver, no es exagerado hablar de tecnología convergente.

Es por ello que todos estos dispositivos de tecnología de punta, aunque parezcan ser simples antenitas unidas a una empuñadura por medio de un pivote y cuyo giro da la impresión de ser provocado por el movimiento de la muñeca de su operario, la verdad verdadera es que no es así. Hay grande y diversa ciencia que explica este movimiento de la antena. Teorías tan complejas que no cualquier mortal puede llegar a entender pero que de forma puntual explican por qué la antena gira cuando el aparato detecta la sustancia blanco a localizar. Hay que hacer notar que todas y cada una de estas teorías han sido probadas y demostradas bajo los más rigurosos estándares científicos.

Así tenemos por ejemplo que la antena del Quadro Tracker gira por la detección de las longitudes de onda producidas por las moléculas vibrantes de la sustancia blanco; la antena del Alpha 6 se mueve por resonancia magnética molecular; la antena del SniffexPlus lo hace por detección de interferencia magnética pre-inicializada; la del HEDD1 se mueve por detección magneto-electrostática; la antena del DKL Lifeguard gira debido a la fuerza dielectroforética; la antena de ADE651 se mueve por atracción magnética electrostática; la del MOLE lo hace por resonancia molecular y la del GT200 por para/diamagnetismo.

Sin duda usted estaba al tanto de que los ejemplares más recientes en la creciente lista de aparatos de tecnología de avanzada eran el H3 Tec y el HEDD1. Sin embargo, en un mercado tan competitivo como el el de los detectores remotos de sustancias, con cierta regularidad podemos ver que aparecen nuevos y mejores modelos cuya tecnología es tan avanzada que insisto, para el ojo no entrenado aparentan ser lo mismo con diferentes adornos pero que como bien saben los científicos de los países líderes en investigación y desarrollo (por ejemplo, Tailandia, Irak, Líbano y México) en realidad se trata de dispositivos tan avanzados que casi podríamos hablar de magia.

En esta ocasión, éste su humilde blog perdido en el ciberespacio se viste de gala para mostrarle al más reciente miembro de la familia. Directamente de Tailandia y con una tecnología tan avanzada que sólo puede ser comparado con el célebre detector molecular AT200 de LonjhoLabs Ltd., con ustedes y sin más preámbulos, la maravilla asiática, el detector molecular JD300:



Jetsada Denduangboripan mostrando al JD300 en la Televisión tailandesa

Para atestiguar su asombrosa efectividad, vea esto (espere hasta 04:20 04:57) y asómbrese:

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Ahora, ya hablando en serio, todo esto fue para llamar su atención sobre lo siguiente: En Tailandia hay en estos momentos un escándalo en la prensa y televisión porque se han enterado de que estos aparatos, incluyendo el GT200, del cual compraron más de 500 unidades, son una estafa. El gobierno tailandés insiste en que el aparato funciona, pero la prensa está haciendo su trabajo y cuestiona las fantásticas afirmaciones de sus fabricantes.

En México, sólo entre la SEDENA y la SEMAR han comprado más de 600 de estas inútiles varillas de zahorí.

¿Y la prensa mexicana?

Bien, gracias.

A.T.

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P.D. 5 de febrero de 2010. Una versión mejorada del JD300:

1 comentario:

Ivan Lopez F. dijo...

Tienes razón, es lamentable que la prensa Mexicana felicite inclusive a estas personas, pero creo que es mas fácil encontrar la fusión fría que hacerlas cambiar.
Por eso mejor optemos por hacer que la gente lea prensa alternativa (Internet), pero principalmente a enseñarles a distinguir el amarillisimo de la verdadera investigación